Historias de una casa: La Casa de La Vanguardia, Pelai 28

Foto: Fachada de la Casa de La Vanguardia en 1903 y en la actualidad
1 1b

A veces, cuando hablamos de modernismo, y especialmente en Barcelona, nos limitamos a las fachadas de las casas, como si el interior no existiese. Existe, en el recuerdo, en descripciones, en fotos o en algunos restos. El interior de las casas es cambiante, va y viene con las modas, las reformas, las necesidades de actualizar el espacio en el que vivimos, la especulación… La fachada es la parte que, normalmente, permanece más inmutable.
Por eso de vez en cuando, hay que descubrir esos interiores que normalmente quedan ocultos a la vista de los paseantes. Porque ya no existen o porque son espacios privados.
Uno de esos ámbitos que mostraban hasta que punto la sociedad de la Barcelona de 1900 quería enseñarse y mostrarse al mundo era el interior de las oficinas de La Vanguardia. Comparados con los estrechos y destartalados despachos de otras rotativas de la época, La Vanguardia optó, en sintonía con la burguesía de la época, en hacerse una casa a medida de sus aspiraciones. Modernidad, lujo y suntuosidad.
De Las Ramblas pasó en 1903 a un edificio situado en la frontera entre la ciudad antigua y el nuevo Eixample, en la zona que habían ocupado las murallas. Un edificio de nueva construcción del arquitecto Josep Majó i Ribas, a la moda, “con sujeción a las corrientes modernas en materia arquitectónica”, como decía la crónica anónima de La Vanguardia que describía con orgullo la nueva sede del periódico.

Foto: Diferencias entre las almenas que coronan en el edificio, las originales de 1903 y las actuales.
2b 2

El conjunto estaba formado por dos edificios, uno en la calle Pelayo 28 y otro en la calle Tallers 24-26, unidos por un patio. En los bajos del inmueble de la calle Pelayo/Pelai se establecieron los despachos y la redacción, el resto de pisos se dedicaron a viviendas de alquiler, en una trasposición casi mimética de la tipología típica del Eixample; en el de Tallers se situó la imprenta y almacenes. Con los años, las oficinas ocuparon todo el edificio de Pelayo e incluso se ampliaron al contiguo, el número 30.

Foto: Balcon en piedra del principal y en forja del resto de pisos.
3 4

La construcción de la calle Pelayo 28 optó en 1903 al premio que concedía anualmente la ciudad de Barcelona al mejor edificio, que ese año quedó desierto, conformándose con el honor de ser considerada una de las mejores casas, aunque no perfecta. Se destacaba la contención, sobriedad y gusto de la ornamentación de su fachada (principalmente del primer piso) y se le criticaba el excesivo deseo de aprovechar todo el espacio constructivo, dando como resultado un volumen construido demasiado grande, de espacios interiores reducidos y la nula relación entre fachada e interior (Anuario de los Arquitectos de Cataluña, 1907).
Gracias a la mencionada crónica de La Vanguardia del día 25 de octubre de 1903 y de las fotos publicadas en la revista Arquitectura y Construcción (nº 144, julio de 1904) podemos hacernos una idea de cómo era “la casa de La Vanguardia”, que era como la llamaban, en 1903, antes de sufrir las cambiantes tendencias de gusto que eliminaron su decoración interior; modificaron ligeramente la fachada; hasta que por fin, en el año 2004 en un acto de transmutación, pasó de periódico a hotel.
Había tres oberturas a nivel de calle, a la izquierda la entrada a la finca de inquilinos, a la derecha la entrada a la redacción y en medio un gran ventanal con columnas que iluminaba la planta baja. Esta parte es la que más transformaciones ha sufrido. De la antigua portería de vecinos solo queda el suelo de mármol de colores. De la entrada al periódico es destacable la pérdida de la magnífica puerta de forja y cristales emplomados y grabados al ácido. También el coronamiento de la fachada ha sido modificado, perdiendo parte de la decoración de inspiración gótica y las redondeces de sus almenas. También han desaparecido las alegorías a las artes y las ciencias, el teléfono y la imprenta que se mencionan en la descripción que hace el cronista de La Vanguardia en 1903.

Foto: La puerta de entrada al edificio de viviendas, en 1903 y en la actualidad.
5 6

Foto: La puerta de entrada a la redacción de La Vanguardia, en 1903
7 8

Foto: Puerta de entrada a la redacción en la década de 1940 y el ascensor en 1903
9 10

Foto: Esgrafiado de la escalera y forja del ascensor e la actualidad.
11 12

El cronista anónimo de La Vanguardia será nuestro cicerone en esta visita al interior del edificio en 1903. Traspasada la puerta de la redacción se accedía a un vestíbulo cerrado con “mampara de prolija labor férrea” y la zona de la redacción, con los empleados y el público separados por una “una artística construcción divisoria” de caoba y laurel con vidrieras de colores. Un espacio iluminado con “decorativos y alados animaluchos que sostienen entre sus garras sendos focos eléctricos”. A la derecha un pasillo con la biblioteca y el salón central, iluminado con una claraboya de vidrieras con el escudo de Barcelona y decoración floral. En las paredes un arrimadero de cerámica “pálidamente verde y amarillo” que armoniza con los casetones del techo. Sobre los dinteles de la puerta “florece la ornamentación” vegetal, como orla de las siglas L y V en dorado.

Foto: Puerta de la redacción y salón central en 1903
14 15

A este salón dan tres puertas, la de los redactores y las de los ante despachos y despachos de la dirección y los propietarios. Destaca en todos estos espacios las tonalidades suaves, pastel de la decoración, los muebles y el lujo.
El despacho de la familia Godó, propietarios de La vanguardia, llama la atención por la suntuosidad y la “novedad de los elementos que lo integran”: resaltando los muebles de gusto moderno; el papel imitación de cuero de las paredes en tonos verdes “que se desvanecen” y “flores de cáliz de oro”; en el techo una lámpara “a guisa de corona votiva” ornada de rosas. Y sobre la chimenea; de mármoles de colores, esgrafiados y esculturas, un retrato de Carlos Godó. Del despacho del director destaca los muebles en tonos oscuros y las tonalidades “áureas” de los papeles de pared.

Foto: Despacho de los propiuetarios, en 1903, y muestra del esgrafiado en la escalera de vecinos en la actualidad.
17 18

Foto: Muestras de los esgrafiados de la escalera de vecios en la actualidad
19 20

Foto: vidrieras del patio de luces en la actualidad
22 23

Entre los artistas y empresas que participaron señala:
-En los muebles el “artífice de refinado gusto” Gaspar Homar (aunque con un lapsus en el nombre y lo llama Gabriel…)
-En el trabajo de los sillares en piedra, Sebastián Sibecas
-En la forja artística Federico de Arias
-En los mármoles de Mas y Tarrach
-En la pintura José Goixéns
-Los estucos de Ramón Petit y en la yesería general de Abadie y Mathieu
-Y los papeles pintados de Eduardo Devenat
-Las vidrieras eran de Rigalt y Cia, mientras que los vidrios normales eran de J. Bartomeu. Para saber más de vidrieras modernistas ir a DeModernismo de la historiadora Núria Gil.
Un elemento de modernidad era el ascensor en la escalera de vecinos, de la casa Cardellach.
Todos ellos trabajaron bajo las órdenes de Majó para saber más de Majó ir Modernisme del historiador Valentí Pons, fue Majó pues responsable del diseño de casi todos los elementos arquitectónicos. De estos aún son visibles unos pocos, en la escalera de vecinos que se ha conservado integrada en el hotel actual. Los dos edificios de Pelayo más los dos de las rotativas de Tallers forman un enorme conjunto hotelero, apenas visible desde el exterior.

Foto: Marcado en rojo la zona hotelera y una de las piscinas en las suites que ocupan el espacio de las antiguas imprentas.
25 24

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Barcelona Modernista, Historias de una casa y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Historias de una casa: La Casa de La Vanguardia, Pelai 28

  1. ngfarre dijo:

    Muy buen artículo.
    Como curiosidad comentar que la empresa J. Bartomeu era una sucursal de la casa Rigalt, Granell & Cia. José Bartomeu era uno de los socios de la casa Rigalt y el responsable de la tienda de vidrio que tenían en la calle Hospital y que llevaba su nombre.

    Me gusta

  2. josep iglesias germain dijo:

    Al carrer Tallers, 56-60 al indret havia hagut la fàbrica de sabó Morera Hnos. y Cia. En ell
    s’instalà la rotativa i els tallers de LV al 1903. Segons un projecte de l’enginyer Enric Cardellach.

    Aixó ho tret de ” Els llegat fabril…” de Jaume Artigues.

    Me gusta

  3. Pingback: Algunas fábricas del Poblenou | Del Modernismo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s