Centenario de la muerte de Antoni Samarra: los pintores suicidas

Antoni Samarra Antoni Samarra Autorretato de Samarra (1914) y fotografia de Samarra en el Ateneo Obrero (1913 , sentado en el centro)

Antoni Samarra (1886-1914) fue un pintor que no llegó al éxito. Hijo de una familia muy humilde de Ponts (Lleida) llegó a Barcelona en 1901, en plena fiebre modernista, siguiendo a sus dos hermanas mayores, que se habían puesto a servir en la gran ciudad.

Empezó a trabajar como picapedrero en el taller de escultura de Didac Masana, llegando a ser tallista; al mismo tiempo que acudía a las clases de dibujo del Ateneo Obrero. Allí se relacionó con miembros de la pequeña burguesía catalana que luchaban por ser artistas, como: Manuel Ainaud (1885-1932) pedagogo y padre de los Ainaud historiadores;  Lluís Macaya (1888-1953) que en 1911 emigró a Argentina, Junceda (1881-1948) autor d’En Patufet; Martí Gimeno (1889-1971, e hijo de Francesc Gimeno) o Joaquim Biosca (1882-1932).

Todos ellos se agrupaban alrededor de la figura de Nonell y Francesc Fontbona los calificó como el grupo de Els Negres, por realizar principalmente dibujos al carboncillo y de temática “miserabilista”, sin llegar a ser una crítica social, reflejaban lo que la pintura oficial no enseñaba: los trabajadores, los pobres, las cafés de mala muerte…

Antoni Samarra  Antoni Samarra Dibujos de Samarra publicados en 1909 en El País de Lleida.

Pocos de ellos lograron vivir del arte y la mayoría se dedicó a otras profesiones. Samarra tuvo un éxito inicial, sus primeros cuadros en exposiciones colectivas fueron calificados como: “ab un aire de pastor ingenuu”, “sans façon”, “ab una rudessa de picapedrer”, “fortitut de pagés que no han contaminat encara les malatisses neurosis de la vida ciutadana”, palabras de personajes tan destacados como Ignasi Iglesias, Josep Pous i Pagés, Alexandre de Riquer o Raimon Casellas.

Son cuadros de gruesos empastes, fuertes contrastes cromáticos y esencialmente paisajes, en los que influenciado por el anarquismo, Samarra pretendía elevarse sobre el vacío decadentista y volar “per les regions purificades del Treball y de la Llibertat”, su arte “es de vindrà (…) una regeneració plena de llum y fortalesa (…) selvatge y content com lo sol daura y colora flors y sembrats”. Su obra muchas veces ha sido confundida con la de su contemporáneo (aunque mayor que él) Nicolás Raurich.

Antoni Samarra  Antoni Samarra

Dos paisajes de Samarra, de 1909 y 1912

Tras su segunda exposición las críticas a Samarra fueron brutales, tratando sus cuadros de visiones dignas de “una adolescente sentimental i clorótica

Un éxito parecido al del poeta campesino Antoni Isern. Llegado a Barcelona desde su pueblo en Tarragona, rubio, despeinado, salvaje,  fue visto como la poesía en estado puro. Cuando los cenáculos literarios se cansaron de la novedad, abrumado, se suicidó en 1907, en un acto heroico como él mismo definía el suicidio.

Samarra pertenece también al llamado grupo de los suicidas, jóvenes artistas que entre 1890 y 1914 se quitaron la vida. Como Carles Casagemas cuya obra se puede ver ahora en el MNAC. U Hortensi Güell, poeta pintor que a los 20 años se arrojó por un acantilado aquejado de mal de amores. Y otros que lo intentaron como el escultor Carles Mani.  Era la atracción de Barcelona, del éxito, una vida dedicada al arte, pero la dura realidad de una sociedad cerrada como la barcelonesa los ponía contra las cuerdas:

“encara que el meu esperit deixi un cadàver necessitant de fossa; oh Barcelona! seré en tots el joves somniadors, que del seu poble nadiu vindran consagrant-se a tu,” escribió Hortensi Güell.

Era el suicidio como un actor liberador, Carles Maní le dijo a la madre de Hortensi Güell tras su muerte, “per haver de viure en aquest món de misèries, més val suïcidarse! El seu fill ja sabia que es feia!”. Y Max Bembo, en su libro de 1910, “La mala vida en Barcelona. Anormalidad, miseria y vicio”, escribió:  “El suicida es un ser que ama vivir y no quiere vivir; que amó hasta las puertas de la muerte, y que quiere olvidar, que disfrutó y no puede resignarse a sufrir. Es un héroe y es un loco; es un santo y es un bruto.”

Parte de sus amigos (como el propio Didac Masana) emigran a Argentina. Samarra lo intenta pero en un oscuro episodio le roban el dinero del pasaje. Torturado por el acoso sexual al que le somete un familiar muy cercano (teoría apuntada por Jordi Vidal i Sordé, uno de los estudiosos que ha permitido mantener la memoria de Samarra y que aún pudo hablar con descendientes de personas que lo trataron directamente), el 4 de diciembre de 1914, abrumado por todas estas causas se pegó dos tiros en el Castell de Burriach, fue enterrado en la misma sepultura que Antoni Isern, en Cabrera de Mar.

Su obra se conserva esencialmente el Museu d’Art Jaume Morera de Lleida. Clicando Catalogo Samarra  se puede leer entero el texto que hice para la exposición que le dedicó la Casa Museu Lluís Domènech i Montaner en 2012.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Barcelona Modernista y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Centenario de la muerte de Antoni Samarra: los pintores suicidas

  1. Adela dijo:

    Buenos días, como descendiente directa de la Familia Bonay, simplemente aclarar que Dª Antonia Bonay, vda. de Mani, no era hija de Antonio Bonay, sino nieta.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s