La ciudad enrajolada

Son pocos, pero muy destacados, los edificios que en Barcelona tienen la fachada alicatada desde la primera planta a la última. En barrios populares de Valencia (El Cabañal)  y otras ciudades era un método decorativo más normal. En Barcelona el uso de la cerámica como material decorativo fue muy usado durante el modernismo, aunque algunos autores lo llevaron al extremo. Una señal de lujo: “A la fatxada no vull pas que hi perdoni res: posi-hi escultures, rajoles de València, or, plata, colors bonics. Faci’m una cosa sumptuosa. Que es vegi de lluny,” decía Giró, un nuevo rico, al dar instrucciones al mestre d’obres que le hacía la casa en la novela La Febre d’Or de Narcís Oller (escrita entre 1890-1893).

Sin duda Lluís Domènech i Montaner fue uno de ellos,  como en la enteramente alicatada fachada de la Casa Thomas (calle Mallorca), recurso que también utilizó en la fachada de la iglesia del Seminario de Comillas (Cantabria)

Fachada casa Thomas, Domènech i Montaner   Fachada casa Thomas, Domènech i Montaner

Gaudí fue otro de ellos, en la casi completamente fachada cubierta de azulejos en la Casa Vicens, en la calle Carolines. Una baldosa con unas flores de tagetes combinada con simples azulejos blancos y verdes crean una fachada única. A estas piezas se suman elementos especiales, como el coronamiento de la cubierta de la torreta, en forma de llama gallonada, o la tribuna de la terraza, con las piezas cerámicas de hojas y flores de girasol que Gaudí utilizó para cubrir la fachada y la torre de El Capricho en Comillas (Cantabria).

Casa Vicens   Casa Vicens

Casa Vicens  Casa Vicens Casa Vicens Casa Vicens Casa Vicens Tagetes

Otros arquitecto menos conocidos como Antoni Costa, también decoraron alguna fachada completamente con azulejos, como la casa que construyó en 1897 para Juan Camas y March, en la calle Diputació 375. Juan Camas había comprado un año antes el terreno a Pedro Portabella. La casa sufrió varias modificaciones, en 1912 se añaden retretes en todos los pisos y 1943 estos se convierten en baños, creando un patio interior para dotarlos de ventilación natural, una profunda reforma que llevó a cabo el arquitecto Pedro Bassegoda.

Diputación 375 Diputación 375 Diputació 375

Ya antes del periodo modernista la cerámica fue abundantemente usada para decorar fachadas como lo demuestra la casa de La Rambla 33, completamente enrajolada y con figuras en terracota. Según la web Pobles de Catalunya el autor de la casa es el arquitecto Francesc Daniel Molina por encargo de Joan Güell (cuyo palacio estaba en los contiguos números 35-37 de La Rambla) y padre de Eusebi Güell, dueño del Palacio Güell de Antoni Gaudí en la calle Nou de la Rambla. Según información proporcionada por Valentí Pons Toujouse la cerámica se debe a una reforma posterior del arquitecto Camil Oliveras.

Ramblas 33 Ramblas 33 Ramblas 33 Ramblas 33

 

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3 respuestas a La ciudad enrajolada

  1. La cerámica de Rambla 33 corresponde a la reforma que realizó el arquitecto Camil Oliveras para Vicenta Vilaró, desconozco el año

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  2. Pingback: Modernismo (II) : Carteles, latas y cajas modernistas | creciendoentreflores

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