La Casa Narciso Vilahur y la plaza Villa de Madrid

 

La Casa de Narciso Vilahur se encuentra en la calle Canuda nº23. Una casa modernista discreta, como tantas otras en la ciudad. Si me llamó la atención fue por un detalle, un detalle al mismo tiempo simpático y doloroso.

En una de las jambas de la puerta de entrada de la casa, el mestre d’obras que la reformó, dejó su firma. Una firma que chapuceramente se ha medio borrado al instalar una puerta nueva, eliminando parte de las letras. Pero ¿qué empresa lo ha hecho… y la propiedad? En fin, es la ciudad que tenemos.

La casa es conocida como casa Narciso Vilahut, un error tipográfico que viene seguramente del permiso de obras que fue publicado en la revista Arquitectura y Construcción en 1906, en la que se afirma que el propietario es Narciso Vilahut y que hará la reforma y ampliación el mestre d’obras Josep Pausas. En realidad el propietario era Narciso Vilahur (con r final) y la obra la realizó finalmente el que la firmó: Antonio Facerias Marimon.

El señor Vilahur era un procurador de los tribunales con diferentes propiedades en la ciudad, vivía en la calle de la Corribía, y creo que nunca vivió en esta finca, aunque si un familiar suyo, Pilar Vilahur.

La casa la construyó en 1890 Juan Aribau, cuando se la vende a Vilahur hacia 1906, este encarga la ampliación y decoración modernista a Facerias.

Según los datos de Valentí Pons Toujouse, Antonio Facerias nació en Barcelona en 1846 y murió en Vilassar de Mar en 1918. Fue un prolífico autor, con más de 40 edificios en Barcelona, desde Hostafrancs a Sant Martí y desde Sant Gervasi a Ciutat Vella, sin olvidarnos del Eixample y Gracia. Y también en ciudades como Igualada, Martorell, Sant Cugat, Granollers…

Los Vilahur tenían una vista muy diferente a la actual… Lo que es la plaza de Madrid estaba ocupada por la iglesia, el convento y el huerto de la comunidad de monjas de las teresianas. Al inicio de la guerra fue asaltado y todo derribado, perdiéndose un conjunto barroco excepcional. En el hueco dejado se hizo la plaza dedicada a Madrid. Los edificios que la rodean los construyó, en un estilo neo renacimiento, Adolf Florensa  en la década de 1940. La plaza de Vicens Martorell tiene el mismo origen, en la desaparición de la iglesia barroca del Bonsucces en la guerra. Por cierto, la calle de Corribia, donde vivía N. Vilahur desapareció también tras la guerra, ya mutilada por la apertura de la vía Laietana y luego destrozada por un par de bombas italianas durante la guerra, se decidó su desaparición y actualmente es la avenida de la Catedral.

 

En el dibujo, realizado por Pau Febres Yll (un conocido, aunque actualmente olvidado, dibujante de escenas costumbristas de la ciudad, al estilo de la más recordada Lola Anglada) en 1895, se ven los edificios del convento y la iglesia de Santa Teresa (imagen del Arxiu Contemporani de Barcelona). A la izquierda del dibujo se intuyen las casas de Canuda, aun sin reformar. A la  derecha la esquina del palacio Savassona, sede del Ateneu.

  Imagen de Brangulí con el edificio de la iglesia a medio derribar en 1936, foto del AFB, extraída de barcelonaentremurallas. Al fondo, en el espacio ocupado por el huerto, es donde se localiza la Via Sepulcral Romana.

 Imagen del mismo Pau Febres Yll, pero en 1936, con la iglesia ya prácticamente desaparecida. Tras la guerra, al hacer los edificios de Florensa, apareció la Via Sepulcral Romana.

 

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La Casa Agustí Valentí

La casa Agustí Valentí se ha hecho famosa por ser el edificio que se quería eliminar para construir un hotel frente al Palau de la Música Catalana, y relacionado con todo el caso Palau y la financiación irregular de cierto partido político.

¿Pero qué pequeña historia oculta esta casa? Porque como todas, tiene una.

Lo que es fácil encontrar en Internet es que la ordenó construir Agustí Valentí en 1906 y que el arquitecto fue Antoni Millás.

¿Pero quien era Agustí Valentí? Fue uno de los joyeros más importantes de la Barcelona del cambio de siglo y la familia ha siguido siéndolo hasta la actualidad.
He aquí lo que dice de ellos la Enciclopèdia Catalana:

“Manuel Valentí i Forteza (Mallorca 1804 — ?) s’establí a Barcelona cap al 1825. El seu fill, Josep Valentí i Pomar (Barcelona 1854 — ?), continuà la casa. Fill seu fou Joan Valentí i Gallard (Barcelona 1886 — 1957), joier típicament modernista; vers el 1916 s’instal·là al passeig de Gràcia en un establiment que decoraren Marià Andreu i Jaume Martrús; fou el primer que s’atreví a aquesta nova localització, que seguiren després la majoria de joiers barcelonins; celebrà una exposició al Faianç Català el 1926, en la qual obtingué un èxit insospitat; realitzà peces importants per encàrrec de la casa reial d’Espanya. Durant molts anys l’ajudà el seu germà Manuel Valentí i Gallard (Barcelona 1880 — 1969), que realitzà la majoria de models de cera de l’escultor Ismael Smith. L’establiment, però, havia estat traslladat el 1921 en una altra casa del mateix passeig de Gràcia, més avall, on Joan fou succeït pel seu fill Jaume Valentí i Operé (Barcelona 1920). Llurs joies tingueren l’estima de nombrosos clients del Principat i de fora, mercès a dissenys molt personals que anaren canviant de forma segons els gusts de l’època, des del Modernisme fins a les formes més esquemàtiques a partir dels anys trenta.”

 

Broche de platino y brillantes de estilo Art Décó de 1920 y bandeja rococó de la segunda mitad del siglo XIX, todo de Valentí.

Lo que yo puedo añadir es que además, a partir de la década de 1930, también comienzan a fabricar muebles, compaginando hasta la actualidad ambas actividades: ebanistería y orfebrería. En la segunda destacaron tanto en joyas, como servicios de mesa y tocador, como en todo tipo de objetos en plata imprescindibles en toda casa burguesa en la postguerra española… No discutiremos aquí el gusto estético de esos ceniceros, bandejas, candelabros y demás bibelots.

Mesa Valentí, como los objetos anteriores a la venta en internet

La casa se construyó sobre lo que había sido una de las alas del claustro del convento de Mínimos, que había sido desamortizado a mediados del siglo XIX y acogía actividades diversas. Finalmente, en 1902, se derribó para construir el Palau de la Música y abrir la calle Cameros (actualmente Amedeu Vives). En la urbanización de esta pequeña calle los Valentí construyeron su casa taller. Como detalle escatológico, la actual esquina de Amadeu Vives con Sant Pere Més Alt, donde está la casa, la ocupaban las letrinas del desaparecido convento de Mínimos. Se puede observar superponiendo el plano del antiguo convento a la trama actual de calles, muy modificada por la apertura de la Via Laietana, las calles Ortigosa y Cameros (Ortigosa de Cameros el nombre de un pueblo gallego que se separó para dar nombre a dos calles) y la construcción del Palau.

Como era tradicional en el barrio, lleno de fábricas en aquel momento, los Valentí hicieron un edificio polivalente, en el que los locales exteriores hacían la función de tienda, los interiores de taller o fábrica y el piso superior de vivienda.

Vista de la fachada en la década de 1920 e interior de los talleres y tienda de Sant Pere més Alt en 1916 y fachada en la actualidad.

La parte de la vivienda fue ampliada en 1920 por el mestre d’obres Josep Masdéu (1851-1930).

En rojo la parte aumentada en 1920. Plano del Arxiu Municipal Contemporani de Barcelona

No era la única tienda, al mismo tiempo contaban con una sucursal en La Rambla esquina Pelayo, cuya decoración pervivió hasta la fiebre turística, la actual inquilina la arrasó dejándolo todo de un blanco impoluto, anodino y standarizado. Los responsables de patrimonio, ausentes como casi siempre.

La tienda de la Rambla en la década de 1920 y en la actualidad. Publicidad de los Valentí con un dibujo, seguramente, del artista Marià Andreu

A medida que la burguesía subía hacia el Tibidabo alejándose del centro de la ciudad, los Valentí, como el resto de comerciantes del lujo, les siguieron, instalando sus tiendas en el Paseo de Gracia.
Los Valentí fueron, o mejor dicho son, una de esas sagas de la joyería barcelonesa, como los Carreras o los Cabot que marcaron su época y fueron valorados con premios y diplomas en diferentes exposiciones nacionales e internacionales (como en la Universal de Bruselas o la del Centenario de Buenos Aires, ambas en 1910).

Detalles de la finca en la actualidad

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Chimeneas y lavamanos en Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch

  

Chimenea de la Casa Roura (1898, Domènech)

Chimeneas y lavamanos son dos elementos que cobran importancia durante el modernismo: representan el confort y la higiene de los nuevos hogares, Además de servir para demostrar la riqueza de la familia, en dos elementos no presentes en las casas hasta ese momento. Sin agua corriente lo normal eran la presencia de jarras o aguamaniles. Por otro lado la chimenea no era habitual en las edificaciones de Barcelona, lo corriente, incluso en familias adineradas, para calentarse en invierno eran los braseros.

     

Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner, alumno y profesor respectivamente, presentan algunas similitudes y diferencias en ambos elementos.

La cerámica, como decoración y material aislante de la humedad, está presente en lavamanos. Pero mientras en Domènech es un elemento más funcional, de tamaño reducido, en Puig es una pieza destacada, que ocupa todo un paño de pared y que busca su inspiración en los lavamanos tradicionales de las masias de Argentona.

   

Lavamanos Casa Roura

     

   

Chimenea del despacho y lavamanos del comedor de la Casa Coll i Regás, (1897, Puig)

En las chimeneas, se busca la monumentalidad. Tanto Puig como Domènech recrean modelos medievales, con motivos escultóricos que nos hablan de las tradiciones, leyendas, fe, creencias, etc. de las familias en cuyas casas estan instaladas. Pero mientras Puig las aplica en todos los casos, Domènech deja esta inspiración medieval para algunas casas-palacio que recrean edificios medievales (como la Casa Roura o el Castell de Santa Florentina) en otros caso, vuelve la mirada a Europa con modelos inspirados en revistas inglesas que decora con mosaicos de cerámica, maderas talladas o con un material singular como es el alabastro (en la Fonda España). Para la realización de todas estas decoraciones los dos arquitectos recurrieron a colaboradores de primera, como Diego Masana, Eusebi Arnau o Lluís Bru

  

  

Chimenea y lavamanos en los comedores de Casa Garí y Casa Amatller (1898 y 1900 ambas de Puig)

    

Chimeneas de la Casa Lleó Morera (1905) y Fonda España (1904), ambas de Domènech

   

Chimeneas del salón del Trono y Cámara del Rey Alfonso XIII en el Castell de Santa Florentina (1909, Domènech).

Un caso aparte es los lavamanos y lavaderos funcionales, como los cuartos de baño, aunque siempre hay espacio para la genialidad o la ostentación, como el lavadero de la Casa Coll i Regás o el lavabo de la Fonda España, esculpido en piedra con elementos decorativos típicos de la gramática de Domènech.

  

Lavadero de la casa Coll i Regás y lavabo de la casa Martí (ambas de Puig), foto casa Martí de autor desconocido del AFCEC.

  

 

Lavabo Fonda España

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La Casa Garí, de J. Puig i Cadafalch

  

La casa Garí se ordenó construir por el finaciero José Garí Cañas, que dirigio la banca Arnús-Garí (fundada en1890 c0mo una escisión de laBanca Arnus y comprada en la década de 1940 por el Banco Español de Crédito). La casa se construyó entre 1899 y 1900 en Argentona, en el valle del Cros, por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch. El encargo se produjo, posiblemente, por las relaciones de familia que había entre los Gari y los Puig.

   

Fotos anteriores: fachada principal foto de Jaume Biosca, 1916 (AFCEC) y vista lateral.

Torre de muro que encierra la finca y otra vista lateral de la casa.

  

Vista de la fachada trasera y fotos de 1913 de J. Salvany del estanque (Fons Salvany, BC).

 

La casa sufrió algunas modificaciones en los años 1920 por el arquitecto Lluís Bonet i Garí, como la ampliación de la casa de los masovers (guardianes).

Más que una casa es un palacete que incluye otras construcciones como los diferentes amurallamientos que rodean la propiedad, una torre de aguas, la casa de los ,masovers o guardianes, una capilla, etc. De hecho, en una guía sobre barcelona y lrededores, publicada en 1909 se la cita y describe como el “Palacio de don José Garí”. Se destaca en hecho de haber sido realizado en solo 9 meses, prueba de la fortaleza de las diferentes industrias catalanas, así como el lujo de su decoración y las obras de arte que en ella se guardan. De las partes que componen el palacio, destaca el gran lago en el que se refleja la fachada, decorada con elementos que parecen cubrirla de una capa de encaje, la tribuna de entrada y la grandiosidad del comedor.

  

   

Puig empleó a fondo la cerámica, entre otro muchos materiales para su decoración, destacando el gran lavamanos del comedor, inspirado en los lavamanos de las cocinas de las tradicionales masías que formaban parte del paisaje en el que se construyó el palacio. Unas masías que Puig debía de conocer, pues era originario del cercano Mataró y tenía su residencia de verano en la misma Argentona.

                                     

La cerámica procede, seguramente, de las fábricas Pujol i Bausis en Esplugues de Llobregat, Sebastià Ribó en Barcelona y de Mensaque en Sevilla. Muchas de las cerámicas usadas, y de diseño de lpropio Puig, son las mismas que utilizó en encargos contemporáneos, como La casa Coll i Regás de Mataró o la casa Amatller de Barcelona, solo que combinadas de formas diversas, así que, aún siendo los mismos azulejos el resultado es diferente en cada casa.

La misma estructura del palacio recuerda a las formas cuadradas con torretas en las esquinas de las masías de la zona, a las que añade elementos del gótico norteuropeo como los hastiales escalonados.

     

Fachadas de las masías de Argentona de Can Cabanyes (foto de 1905) y Les Mateues (foto de 1932) de Josep de Cabanyes (AFCEC)

             

Cocinas de Can Ballot y Can Cabanyes(fotos de 1932 y 1915 respectivamente, de Josep de Cabanyes, AFCEC)

   

Cocina de Can Martí de la Pujada (foto de J. De Cabanyes, 1932, AFCEC) y Can Saborit (foto de Ll. Bonet i Garí, 1905, AFCEC)

                  

Lavamanos del comedor, foto de Jaume Biosca, 1916 (AFCEC) y actual.

 

Vistas de el interior del palacio:

   

Vestíbulo, foto actual y de 1913 (J. Salvany, Fons Salvany, BC).

Detalle de las cerraduras, con el escudo de los Austrias (el águila de doble cabeza, que aun se ve en muchas casas Maresme del siglo XVIII). Esgrafiados de la entrada, otro elemento esencial de la decoración y los juegos de luces de un farol. Escaleras con la gran farola y dos de los animales guadianes, un perro de cuerpo casi humanoy alado y una cacatúa (en el segundo tramo de la escalera)

    

Claraboya de la caja de la escalera y galería (todas las fotos en B/N siguientes de Jaume Biosca, 1916, AFCEC)

     

Galería y distribuidor del piso principal.

         

Suelo del distribuidor, en el que se combinan mármoles y alfardones de cerámica

       

Sala de juegos y envigado de esa misma sala con referencias a diferentes juegos (naipes y ajedrez)

          

Comedor y envigado del comedor.

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El Panteón Deu, del Cementiri de Les Corts, obra de Diego Masana

 

Como ya comenté en un post anterior la decoración de Can Deu, la casa de la familia Deu i Mata realizada por Eduard Mercader en 1898. Ese mismo año, compran la parcela del cementerio de Les Corts y encargan el panteón.

Los Deu i Mata estaban emparentados con el escultor Diego Masana i Majó, la madre de éste, Leonor Majó i Deu era hermana de Margarita, casada con Josep Deu i Estacó. Así que es más que probable que algunos elementos escultóricos de la casa fuesen realizados por el joven escultor.

Lo que sí fue realizado por Masana fue el panteón de la familia en el cementerio de Les Corts, la escultura lleva su firma, aún visible a pesar de la erosión del tiempo en la piedra arenisca. Respecto al diseño del panteón, si seguimos la lógica de muchas de las familias de este periodo, se debería seguramente al mismo arquitecto que les realizó la vivienda, Eduard Mercader.

Se trata de un monumento de factura clásica/ecléctico, como su casa. Un gran sarcófago, adornado con una palma, sobre el que yace una gran cruz. Sobre la cruz una corona de flores, rosas, laurel y otras que no he podido identificar. En cualquier caso, son todo flores y plantas con una clara significación simbólica: la fama, el amor, la eternidad, la figura de Cristo…

   

Lo mismo que las plantas que crecen  a los pies del sarcófago, amapolas: símbolo del sueño, del descanso o la muerte. La corona descansa sobre un cojín y está   anudada con una gran lazada de una tela que recuerda las estolas de las casullas góticas, lo mismo que los pilares y las cadenas que delimitan el espacio del panteón, elementos decorados con detalles neogóticos. Para saber más de Diego Masana ver el artículo que he publicado en el Butlletí de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, vol. XXX, correspondiente al año 2016 o el catálogo de la exposición Els escultors de Lluís Domènech i Montaner: Arnau, Gargallo i Masana, de la Casa Museu Domènech i Montaner.

 

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Paralelismo entre Las cerámicas de Orriols para Ramon Casas y las de los Passoles

    

A la izquierda cerámicas de Josep Orriols (s. XIX) y a la derecha de Llorenç Passoles (s. XVII)

En el patio de la casa del pintor Ramon Casas, construida por Antoni Rovira i Ravassa en 1898, en el Passeig de Gràcia, podemos ver un magnífico arrimadero cerámico.

Dicho arrimadero fue realizado por uno de los grandes talleres cerámicos de finales del siglo XIX y el Modernismo, el de los Orriols.

Como en el modernismo nada es lo que parece… o mejor dicho, casi siempre hay que buscar las fuentes estéticas, en este caso, el modelo fueron unas cerámicas del siglo XVII, realizadas por, el que se considera, mejor taller cerámico del barroco catalán, el de Llorenç Passoles y sus hijos. Dichas cerámicas se encuentran en la escalera que da acceso a la Administración en la antigua Casa de la Convalescencia, actualmente sede del Institut d’Estudis Catalans.

Algunas fotos para comparar ambos arrimaderos, sus similitudes, diferentes calidades y sobretodo las texturas que confieren los esmaltes del siglo XVII y los del XIX.

    

    

A la izquierda cerámicas de Josep Orriols (s. XIX) y a la derecha de Llorenç Passoles (s. XVII)

 

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Los Anchisi de la calle Asturias.

    

En la calle Asturies 36-38 encontramos una tienda en una antigua residencia particular. Al entrar en ella podemos ver toda una colección de pavimentos cerámicos de la fábrica de Angel Anchisi, que estaba emplazada Arenys de Mar. Para saber más de esta fábrica y de los pavimentos cerámicos o incrustados al fuego (encaustic tiles) pinchar aquí. Más datos de Anchisi en las actas del II Congreso de Cerámica Nolla, en el que, junto a J.M. Llodrà, presentamos una ponencia con todos los datoss recopilados hasta ahora de esta factoría. Espero que se publiquen lo antes posible!!

Respecto a la casa de la calle Asturias, la construcción inicial fue en 1886, una casa de planta baja y piso con jardín, y estructura típica de las casas unifamiliares de toda la costa norte barcelonesa.

 

A finales de siglo, la casa fue profundamente renovada y ampliada. Debió ser antes de 1898, año en la que Anchisi ya había cerrado la fábrica, por lo que, de ser la reforma muy posterior a esa fecha, difícilmente habría podido servir los pavimentos.

La reforma consistió en una redecoración interior, suelos, yeserías y falsos techos corresponden a la estética imperante a finales de siglo, más que a la década de 1880. Además se añadieron 2 pisos, con una entrada independiente que, seguramente, se destinaron al alquiler o a vivienda de otros miembros de la familia.

La fachada de esta ampliación, especialmente el cuerpo donde se instaló la escalera, es plenamente modernista, con un esgrafiado floral. No he podido acceder al interior, así que si alguien me da acceso…, pero me han comentado que todos los pisos y la escalera también tienen el mismo tipo de baldosas que la casa que actualmente es local comercial, con lo que seguramente también son Anchisi.  Los pavimentos empleados en la casa son de los más clásicos del catálgo Anchisi, ajedrezados, geométricos, florales e historicistas, compuestos de panel central y dos cenefas, la primera que enmarca el motivo central y la segunda para encuadrarlo. Generalmente esta segunda era de baldosas neutras, aquí encontramos que estan formadas por cenefas que constrastan con la anterior, y que provienen de otros mosaicos, con lo que la riqueza visual de los suelos se incrementa. Lo mismo pasa con los modelos de Anchisi que no tenían cenefa, aquí se les añade una o dos de otros modelos.

   

 

Casi la mitad de los diseños de esta página del catálogo Anchici se encuentran en Asturias 36-38.

 

El motivo central proviene de un modelo, pero ha sido enriquecido con cenefas de otros modelos. Es evidente el desgaste de los modelos más delicados, por el paso continuo de la gente, un punto que tendría que solucionarse para garantizar su conservación.

Respecto a los arquitectos de las obras, en los archivos municipales, tras un primer sondeo, no se conserva nada. Falta seguir buscando.

 

 

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